
Las conversaciones sobre los grupos y las redes tuvieron lugar en el Parque de las Naciones de Oberá. Para aquellos que no lo conocen pueden ingresar a su sitio web. Un predio maravilloso lleno de verdes (todo es verde, muy verde) con casas de las colectividades que habitan la zona.
El sitio donde trabajamos fue la casa polaca, que aparece en la foto. Un lugar muy cálido (sobre todo cuando el calor aprieta) con mucha madera y polacas que cocinan cosas ricas (el chipá, que no es polaco pero sí sabroso a la hora de reponer energías).
Gracias Oberá por recibirnos con calor, con lluvia (¡que bien que vino!), con bellas mujeres, con tierra colorada que deja huellas (no las de las ideas) sino en nuestras propias huellas y calzados. Y con mate, mucho mate por supuesto.
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